El Club de los Hombres Solos

Casi al estilo de centros de rehabilitación Anónimos, o grupos en los que se dan terapias sobre problemas que trae consigo la vida; casi como una excusa para hacer más llevadero el peso de nuestra soledad; casi como pretexto para enfiestarnos y gozar lo que nos ofrece el mundo (al mejor estilo del Evy); casi como artificio para juntarnos y reír hasta el cansancio; casi como invento para salir de paseo y vacilar; casi por todo esto, además de que ninguno de nosotros tenemos esa querida mujer a nuestro lado, hemos creado, mis amigos y yo, el Club de los Hombres Solos.

A todos alguna mujer nos ha roto el corazón, y ahora, a modo de terapia nos acompañamos en nuestra solitaria existencia. Somos cuatro los miembros fundadores de esta selecta organización, cuyo requisito de ingreso es no tener pareja y querer divertirse entre karaoke, parrilladas, mejengas, birras, estadio, paseos, fiestas, bares, quintas, ríos, más karaoke, contar chistes, inventar palabras y contar historias, entre otras.

Nuestro punto de reunión es la casa del mayor de nuestros compañeros, punto estratégico por la cercanía con el resto de miembros, así como de sitios de diversión y ocio.

Tenemos nuestro propio Reglamento Interno (expresado y acordado solo verbalmente) en el que se indica que aquel miembro que se empareje debe presentar la respectiva carta de renuncia, antes de que alguno de los otros miembros se entere de su relación y sea expulsado por no avisar. La carta de renuncia es el único medio aceptado para separarse del CHS y tener la posibilidad de ser aceptado en el futuro en el caso de que quede solo otra vez.

Ahora somos cinco los que formamos el CHS, aunque hace unos dos meses recibimos otro más pero la reconciliación con su pareja hizo que renunciara al Club.

Nuestra bebida oficial es el Seco Herrerano (diosa de las bebidas solitarias, exenta de la despreciable goma) mezclado con gaseosa de toronja, hielo y un poco de limón. La comida (probablemente) es el gallo de carne y nuestro himno (?)…pues muchas de esas canciones que se escuchan en el karaoke, que es nuestra actividad (solitaria-grupal) favorita.

Este tipo de Club, si bien no es original, para nosotros es un refugio, un escudo contra los pesares del corazón y un lugar donde sentirnos acompañados y felices.

Aunque todos nos alegramos cuando alguien sale del CHS porque le va bien en el amor (hasta ahora solo una vez ha ocurrido), nuestras puertas siguen abiertas por si la soledad llega de vuelta.

CHS, miembro fundador #3.

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