Lápices: mercadotecnia de los ochentas

Desconozco cuando mi madre empezó su colección. Lo cierto es que los conseguían fácilmente, sobre todo cuando mi hermano, que trabajaba como recepcionista en un hotel familiar, los recibía de los agentes vendedores que se hospedaban en el Conquistador.
Es interesante ver como la estrategia de mercadotecnia era la de regalar lápices, un útil instrumento de oficina, pero en este caso un excelente objeto de colección. No hay escritorio donde no haya lápiz y si los agentes los regalaban a clientes importantes, su posicionamiento de marca estaba asegurado hasta en los rincones más personales de sus clientes.

Mientras la limpiaba, vi con nostalgia como la colección había disminuido, y más cuando recordé que soy culpable de eso pues, cuando era niño, tomé más de uno para sustituir a los que perdía en la escuela.

Doña Zene talvez tenga unos 30 en total de varios colores y marcas. Los logos evidencian el paso de los años tanto así como las leyendas que acompañaban e identificaban cada marca (amig@ lector@, seguidamente leerá marcas a diestra y siniestra pero valga la aclaración que no me pagan un cinco y solo lo hago como dato curioso).

Jabón Lux , Detergente Rinso (“El blanco que lava más blanco”), Detergente Irex (“es más barato”), FACO, Kativo, Quirós y Cía, Bavaria (“la mejor cerveza que se puede tomar”), Pilas Rayobac y Eveready (déle duro a las del gato”) eran algunos de los ejemplares.

Con el paso de los años y los cambios en la mercadotecnia, este tipo de cosas se vuelven rarezas. Pero qué buenas que eran…! Lo que sé es que ahora, esos lápices serán cuidados como si fueran piezas de museo.