Luto ambiental

Mientras nos alegramos por los espacios que se abren al arte en la zona norte, recibimos una pésima noticia para el ambiente, para los pobladores de las comunidades circundantes, para las comunidades por donde pasará el cianuro, para los pájaros que morirán cuando quieran tomar agua de las lagunas de lixiviación, por los 15 000 árboles de bosque primario que serán arrasados en las 50 hectáreas de explotación, por toda la flora y fauna alrededor del Río San Juan que a sólo 3 km de la operación estarán al límite de la muerte, por las nacientes de los cerros que serán convertidos en montañas de escombros, por las comunidades una vez que la empresa deje la planta cuando el oro se acabe, por todos los empresarios turísticos que verán cómo tenemos una doble moral al venderle paquetes a los visitantes, por…

Hoy es un día de luto para el ambiente.

Solo nacen preguntas:

¿Por qué no esperar a que las técnicas de extracción sean mejores y más amigables al ambiente?

¿Por qué darle el oro de todos los costarricenses a una empresa canadiense que apenas dejará el 2% de sus ganancias al cantón? (Código de Minería, art 55)

¿Por qué valorar más un camino y un puente que la biodiversidad, el ambiente, las personas?

¿De qué sirve tener un pueblo “desarrollado” si luego de la explotación quedará devastado?

¿Cuántas empresas mineras han sacado de la pobreza a las comunidades latinoamericanas?

¿Qué pasó con la minera en Miramar?

¿Son SETENA y MINAE protectores del ambiente?

¿Es esto Paz con la Naturaleza?