Almuerzo sin arroz

Llegué a mi casa y no había nadie. Las tripas hacían tanta bulla como los trailers cuando usan el molesto (y prescindible) freno de motor. No esperé mucho para dirigirme hacia la cocina a ver qué olla tenía que raspar.

Como por inercia, abrí la refri vi un salchichón y unos frijoles calidá. No encontré mucho más que eso y decidí que ese sería mi balanceado y nutritivo almuerzo. Como es usual, revisé la olla arrocera, pero en esta ocasión con la mala suerte de que estaba vacía.

El hambre era muy fuerte y no podría aguantar los 20 minutos que tardaría en estar listo una nueva tanda de ese grano que tanto comemos en Tiquicia. Decidí entonces que un vasito de agua y lo que encontré en la refri sería suficiente. Después de todo, es bueno irse acostumbrando un poco por si en 3 meses no tendremos arroz.

Lo preocupante del caso es que a 50 rojos el quintal de frijoles es probable que dentro de poco ni eso pueda servirme en el plato y si a eso le sumamos los desmadres que hay con el agua, pues la cosa se pone peor. ¿Sólo almorzar virico?

Por eso siempre hemos dicho que debemos a güevo sembrar lo que comemos, sin importar si es más barato comprar de afuera. Ojalá que esto les abra los ojos y la mente a quienes no creen en esto (aparte de que los países poderosos son los primeros de cultivar lo que consumen).

A mí que no me vengan con varas, eso de sembrar pa’producir combustible, o de que los granos salen más caros porque los abonos valen el doble de hace un año o por los precios del combustible, ya son el acabóse. O nos ponemos a sembrar o habrá más muertos de hambre en Costa Rica.

Imagen tomada de Pelotita del sábado 3 de mayo, Diario Extra.