Crónica de un desastre anunciado: minería a cielo abierto

Parece que en Costa Rica algunos con mucho poder hacen lo que les venga en gana más allá de los daños que puedan provocar. Para ello usan su influencia (o patas) y poder económico (que viene siendo casi lo mismo).

En San Carlos el fantasma de la minería ya ha andado rondando desde los ochenta. La empresa Eurospec quería convertir el Volcán Platanar en su negocio minero y el pueblo se organizó y se opuso. Al final la empresa se fue. Ellos al igual que TODAS las empresas mineras prometen sacar de la pobreza a los pueblos y casualmente, al igual que Industrias Infinito, patrocinaron a mi amada Asociación Deportiva San Carlos.
En los noventa vino otra pero a sacar oro en Crucitas, muy cerca del Río San Juan, y la oposición fue muy fuerte, a pesar también de sus promesas de llevar el “desarrollo” a comunidades fronterizas. Luego vino don Abel y declaró la moratoria minera (de lo poco bueno que hizo).
Pero las empresas mineras, son muy persistentes; el elevado el precio del oro explica el por qué. La característica fundamental de estas compañías es, además de su éxito económico (que obvio jala para otros países), la destrucción del medio ambiente.

En Miramar ya hay experiencias nefastas con la minería a cielo abierto. Eso no es sorprendente. Lo sorprendente es que a pesar de las críticas a estos proyectos, hechas con todo el rigor que merecen, éstas son simplemente desdeñadas con la lógica de que los beneficios son mayores que los perjuicios. Pues con esa lógica ha sucedido un desastre ambiental que amenaza gravemente a Miramar y al Golfo de Nicoya, con ni más ni menos que con el bendito cianuro.
Y la mentada Paz con la Naturaleza es solo un papel lleno de cosas bonitas, pues Arias quita la moratoria y le da luz verde a la minería, sea en San Carlos o sea donde sea. La oposición retoma su lucha y advierte los riesgos pero el gobierno, local y nacional, simplemente desoye. La bronca se viene también con Nicaragua, cuyo gobierno está contra el proyecto por la cercanía con el Río San Juan, famoso no sólo por su belleza y riqueza natural, sino por las constantes polémicas binacionales.

Y Arias y su paz, concede permiso a una empresa porque traerá caminos y puentes, que dicho sea de paso son obligación de la Muni y del Gobierno, y si Crucitas está mal no es por culpa sino de los gobernantes, por su dejazón e incompetencia. El olvido a esas comunidades se paga ahora, en nombre del desarrollo, con una empresa que botará miles de árboles de dos cerros, para sacar material a mucha profundidad, mezclarlo con cianuro y sacar el oro. El oro, riqueza de los costarricenses, se irá a Canadá y sólo el 2% quedará acá. Tras los 8 años de extracción, la minera piensa dejar todo bien con el ambiente (me gustaría ver cómo van a recuperar todos los ecosistemas que van a destruir, eso está digno de National Geographic).

En fin, esto solo da tristezas. Hay un pueblo fraccionado en el dilema desarrollo (caminos, puentes, brete) versus ambiente. De parte del gobierno mucha hablada pro-ambiente y mucha destrucción que se avecina con este proyecto. ¿Qué tendrá que pasar para que vean que esto es malo para todos? No son inventos de cabezas calientes los que se oponen a este “desarrollo” como tratan de decir por ahí. Son pruebas de que ese “desarrollo” es un fracaso y lo conoce bien la gente de Miramar. Mientras, el SETENA y MINAE no dicen ni hacen nada sobre la mina Bellavista.

Después de todo, las cuatro primeras letras de MINAE forman la palabra mina. Tiene lógica, ¿no?