El polaco y Junior Díaz (anécdota)

Regresaba de uno de mis viajes de Turrialba y, en plena estación de buses hacia San Carlos, un turista extranjero, mochilero que llaman, llega a preguntar por los buses hacia Monteverde.

El señor de la empresa le dice que no hay buses porque la calle está cerrada, aunque los carros pequeños sí pasan. Él pregunta que cuanto cuesta y el señor de camisa desabotonada, papeles en bolsa, cadenas de oro y lapicero en oreja le dice: $150.

Desconcertado, decide sentarse y ver las opciones que tiene con la ayuda del Lonely Planet. Mientras yo hacía fila, tomo el teléfono y llamo a mi hermana. Sabía que el turista podía viajar hacia La Fortuna, dormir allí y tomar un tour que lo dejaría en Monteverde al día siguiente.

Meli me dice que sí es posible, así que con mi tiquete de bus y esa información, llamo al turista y le cuento que escuché su problema y que yo tenía un consejo para él. Para resumir la historia el compró tiquete para Ciudad Quesada y se fue conmigo en el bus. Por suerte logró reservar una habitación y apartar un espacio para el bote que hace el tour a Monteverde.

El hombre es polaco. Viajó desde Chicago ese mismo día y llegó a Costa Rica por la fama de ser un país excelente para observar la naturaleza (obvio que no le mencioné a Oscar Arias y menos a Roberto Dobles, de lo contrario se baja del bus y regresa al aeropuerto!). Eligió Monteverde porque unos amigos le hablaron maravillas de los parajes que allí se pueden disfrutar.

Me contó que acaba de graduarse de Banca y Finanzas en una de las mejores universidad de Polonia, aunque estaba preocupado porque los bancos (donde él quería trabajar) más bien estaban despidiendo gente por la crisis económica. Me dijo que Polonia vive una dura transición desde la caída del Muro de Berlín y que el país se ha polarizado mucho entre ricos y pobres (parece que esto es cosa común en muchos lugares).

Me dijo que las universidades privadas son la mayoría, un lugar donde uno paga por títulos y que la calidad de los profesionales dejaba mucho que desear. Además que es poco turístico porque la ciudad no tiene mucho que mostrar (hasta aquí me parecía un tico describiendo Tiquicia).

Pasando al tema futbolístico, me mencionó que él es aficionado del Wisla Cracovia, club donde juega nuestro compatriota Junior Díaz. Esta parte fue muy interesante porque hablaba con tal conocimiento que juraría yo que sabe más del futbol nacional que muchos ticos (incluyéndome).Me dijo que es el mejor lateral izquierdo que ha llegado a Polonia en mucho tiempo y narró con detalle las jugadas más recordadas de el zancudito.

De ahí brincó a confirmar que el papá de Junior es Enrique Díaz Harvey, que también jugó por la banda izquierda. Luego, en momentos donde yo no paraba del asombro, mencionó que el Mundial de Italia fue genial para Costa Rica y que su jugador favorito fue Héctor Marchena, ¡qué jugador!, dijo. Yo, sin poder reaccionar pregunté que cómo recordaba eso, él con tranquilidad dijo que le gustaba informarse y que Costa Rica le gustó aunque nos ganaron en el Mundial de Alemania.

Ahí interrumpí y volvimos al tema del Wisla Cracovia y contó que es el mejor equipo de Polonia desde hace unos 10 años. Dijo que no cree que Junior Díaz dure mucho ahí porque el negocio del club es vender jugadores a clubes de España e Inglaterra.

Así, entre el calor de la pista y la niebla de Zarcero, transcurrió un viaje muy interesante, en que un turista narró historias y datos de los que yo quedé sorprendido.

Al final me despedí y él prosiguió su ruta hacia Monteverde haciendo escala en La Fortuna, sitio del que no había escuchado aun.