Mi experiencia en Riteve

revisión técnica vehicular

Hace pocas semanas tuve que llevar un vehículo a la revisión técnica. Paso a contar como me fue porque sé para la mayoría, se trata de una situación que provoca cierto nivel de estrés.

La calca del año pasado me indicaba que debía llevar el carro a revisión en el mes de julio del 2009. Días antes procedí a llevar el carro al taller para evitar al máximo correr el riesgo de tener faltas graves.

La cita

Una vez listo el vehículo, tocaba sacar la cita correspondiente. Como no sabía el número de teléfono entré a la web de Riteve. Allí observé que desde el sitio web se puede elegir la estación, la fecha y la hora. Pensé que si era tan eficiente como las webs del Gobierno Digital quizá el contenido de dicha sección diría “en construcción”. Por suerte no fue así.vista satélite Riteve La Marina

Por el contrario, me apareció el mapa de Costa Rica, en una aplicación de Google Maps bien realizada. Señalo esto porque a veces encuentra uno mapas donde ubican pésimamente, no solo los puntos que se quieren marcar, sino también los mismos pueblos. En este caso creo que lo hicieron bien, lo cual comprobamos si activamos la función “Satélite” y acercamos la imagen. Al menos en la Estación de La Marina de San Carlos sí estaba perfectamente ubicada.

Al elegir la estación y dar clic a “Solicitar cita previa en esta estación”, se desplegó un cuadro en el que los campos amarillos indican los espacios disponibles y en blanco, los reservados. Simplemente elegí el día y la hora conveniente  y, luego sólo hubo que señalar el número de placa y un número de teléfono en donde luego, confirmaron la cita vía SMS.

La revisión

Llegué 5 minutos antes de la hora fijada. Entré a la oficina donde se presentan los documentos y había apenas unas 3 personas en la fila. En menos de 5 minutos ya había pagado y estaba listo para hacer la fila en el carro.

Unos 5 carros atrás de la línea de entrada, aproveché para unir los cinturones de los asientos traseros y del pasajero. Como había olvidado ver si funcionaba la luz de la placa, me dio tiempo de ver ese detalle. Por suerte no tenía problemas. Ahí tardé unos 10 minutos antes de que una muchacha me pidiera la hoja de revisión.

Inició el ritual de las luces, el pito, las escobillas, las puertas, las ventanas, levantar la tapa y demás. La muchacha no se mostraba amable, de hecho la vi más que seria y hasta un poco ruda. El hecho de revisar cientos de vehículos al día quizá sea la explicación, aunque es un detalle por mejorar.

Una vez dentro, pasamos a los compensadores, los frenos, la emisión de gases y la dirección. El muchacho que me atendió si fue amable aunque por el ruido casi que por obligación tuvo que gritar.

De ahí pasé a la fosa donde otro muchacho revisaba la “panza” del vehículo y se comunicaba vía altoparlantes. Esta parte es la más rápida de todas y la última del proceso. Ahí si escuché un “por favor”.

El resultado

El carro parqueado, junto a otros, cuyos choferes esperan en forma impaciente, marcan el panorama. El orden en que el funcionario llama para entregar el resultado es desconocido. Los conductores, en un sitio donde los vehículos salen, permanecen de pie en forma desordenada a la espera del veredicto final.  Sería buena medida colocar unos asientos y aclarar el orden de los resultados.

Uno de los carros que salen de la fosa, acelera y emite una gran cantidad de humo que los que allí esperamos, sentimos en lo más profundo de los pulmones. Mientras tanto, observo una botella de alcochol en gel y pude ver como algunos funcionarios usan mascarillas -no sé si por el humo, el H1N1 o ambas- y se lavan las manos frecuentemente.

La impresión de un nuevo resultado crea más expectativa entre los que hacemos fila. El funcionario no grita, sino que hace señas para llamar al conductor correspondiente. El ruido es más potente que las voces y estoy seguro que alguna gente no comprende bien las palabras del trabajador de Riteve y que este regresa a casa con dolor de garganta cada noche. Los gritos aparecen como elemento de interacción y la presencia o no de la calcomanía, determina a fin de cuentas si el vehículo pasó la revisión, o si deben volver para resolver las faltas graves…y pagar la reinspección. Este año no fue necesario en mi caso.