¿Cómo cuidar el ambiente?

shopping for the environment

El deseo de preservar los recursos naturales para que nuestros hijos, nietos y demás puedan disfrutarlos, es quizá la noción más básica de lo que es ser ambientalista. En mayor o menor medida todos los somos. Incluso quienes se mueven únicamente por el afán de preservarse sin importar lo que suceda con los demás. También lo son pues, en cierta forma desean proteger la vida, aunque sea la propia.

Asimismo, están los que piensan en los demás, especialmente en los que vienen en camino. Hay mucho matices para nombrar a de esa palabra: quienes siembran plantas en sus patios, quienes separan los desechos, quienes no imprimen, quienes consumen productos eco-amigables, quienes se oponen a la cacería indiscriminada, quienes impulsan leyes que inviten a un uso racional y sostenible de los recursos naturales, quienes apoyan estas leyes, quienes se oponen a proyectos depredadores del medio ambiente, quienes educan a los demás, etc.

Hay muchas formas de “ser ambientalista” y nunca será esto algo que tiene una única forma de serlo. Así tan diversa es la naturaleza como las motivaciones de quienes quieren protegerla.

Queremos acá hacer conciencia de que con acciones simples podemos empujar todos en la dirección adecuada: salvar al Planeta. Por ello, mencionaremos algunas cosas que podemos realizar, muchas de ellas sin entorpecer nuestras ajetreadas vidas, cosa que incluso deberíamos analizar como parte del cambio. Estas tareas, eso sí, tendrán éxito si desde nuestra experiencia individual, logramos transmitirlas y volverlas prácticas colectivas. Después de todo, el mundo no se salvará gracias a unos cuantos.

+ Separemos los desechos. Lo orgánico se puede apartar en tarros y luego ir a depositar en algún espacio en patios o bien buscar un lote. Algunas personas tienen huertas caseras y los desechos orgánicos se convierten en el mejor abono. Las latas, papel, vidrio, cartón, etc., pueden ser reutilizados. Los pueden entregar a alguna campaña de recolección (tipo ambientaDOS) o buscar una compañía recicladora. Incluso algunos colegios recolectan latas para generar recursos.

+ Apoyemos proyectos de reforestación. Es común que alguien en la comunidad o el barrio organice campañas de siembra de árboles, o al menos conozca de alguna iniciativa en la que usted se puede involucrar. Muchas instituciones educativas y empresas privadas, suelen realizar siembras de árboles.

+ Formemos parte de grupos comunales pro-ambiente. Organizarse es la mejor forma de conseguir metas para el barrio o la comunidad. Apoye los Comités de Bandera Azul Ecológica o forme uno si no existe. Muchas escuelas e instituciones públicas ya están en ese programa. Participe de reuniones de la comunidad donde se discuta la problemática ambiental, el tema de la basura o del agua.

+ Paguemos el servicio de agua y apoye a las ASADAS o las Cooperativas de Agua. El llevar el agua hasta la casa tiene un costo, generalmente elevado. Por ello, cancele puntualmente el servicio a su proveedor. Reporte las fugas que vea en vía pública y haga un uso razonable del recurso.

+ Sembremos algo. Cualquier cosa.Flores, árboles frutales, algún cultivo tradicional.  Si en la escuela nos dejaban de tarea sembrar un frijol en un recipiente de vidrio, ¿cómo es posible que ahora no sembremos nada? Cualquier espacio en el jardín o incluso en una maceta es sitio para que la tierra dé vida a través de una planta. La hidroponía es otra opción para quienes quieren producir algo de lo que se prepara en la cocina.

+ Aprendamos sobre prácticas eco-amigables y sustentables. Busquemos información sobre paneles o cocinas solares, sobre energía eólica, sobre biocomposteras, sobre biogás. A partir del interés en un tema pueden surgir ideas y proyectos. Comparta información con amigos y familiares sobre esto puesasí habrá más posibilidades de ponerlas en práctica.

+ Participemos de cursos sobre temas ambientales: producción orgánica, recurso hídrico, buenas prácticas agrícolas, hidroponía, legislación ambiental, etc.

+ Imprimamos solo lo necesario. Si disponemos de una computadora, hagamos un uso adecuado de la información para que se mantenga a salvo y no tener que imprimir cada documento que nos interese. Pensemos que para poder imprimir se necesitan cortar árboles para producir el papel y extraer más petróleo para fabricar las tintas. En todo caso, si es imposible dejar de imprimir, busquemos paquetes de hojas con sellos FSC que significan que provienen de plantaciones forestales certificadas.

+ Apoyemos a empresas que hacen bien las cosas. Recomendemos hoteles que tengan prácticas sostenibles de lavado de ropa de cama y reutilización o separación de desechos. También sugiramos la compra de productos orgánicos, o productos que se compruebe que han reducido el impacto ambiental en su operación.

+ Usemos bolsas de tela para ir al supermercado o a la feria. Así evitará el uso excesivo de bolsas plásticas en las compras y la sucesiva y recurrente montaña de plástico que tenemos en casa. Otra opción es simplemente echar las compras en el bolso de mano que llevemos en caso de compras pequeñas. Las bolsas que recibimos las podemos reutilizar como bolsas para la basureros de la cocina y el baño.

En fin, solo algunas ideas. Quienes tengan más sugerencias, se reciben con gusto. 😉

 

La foto es de Leonard John Mattews en Flickr, liberada bajo Creative Commons

 

 

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