Sobre las celebraciones del Centenario

Una nota de Canal 14 reafirmaba lo que muchos pensábamos: los conciertos realizados en el Carlos Ugalde con motivo del Centenario no fueron lo que esperaban sus organizadores. Dicho reportaje fue respaldado con imágenes de los conciertos con Tercer Cielo y con Gilberto Santa Rosa, ambos con amplios espacios vacíos en las zonas de gramilla del Estadio Municipal.

Este hecho, sin embargo no debe confundirse con una participación escasa en el resto de actividades. Por el contrario, vimos con alegría la abundante presencia de personas en actividades como el Festival de Bandas y el Desfile de Boyeros, lo cual dan fe las distintas transmisiones televisivas así como las fotos de los usuarios de Facebook.

De igual forma, actos culturales, comidas típicas y exhibición de fotografías realizados en la Parroquia de San Roque recibieron una cantidad respetable de público. Asimismo, el concierto de la Camerata San Carlos, si bien no llenó todas las bancas de la Catedral, sí convocó a una significativa cantidad de personas.

En el reportaje de canal 14 se preguntaban a qué se debía la pobre asistencia a los conciertos y entre las hipótesis estaba, el hecho de que “el Estadio no es bueno para conciertos” como lo afirmó el alcalde Alfredo Córdoba.

Personalmente tengo una hipótesis muy simple, la gente fue a actividades vinculadas estrictamente a temas culturales del sancarleño que transmitieran cierta coherencia con la celebración. Caballos, bandas, boyeros y fotos del San Carlos de antaño, todas actividades que evocan parte de lo que históricamente hemos vivido: topes, cabalgatas, carretas, tabajo, desfiles y un registro de situaciones y gente mediante imágenes. Todas ellas recuerdan lo que este pueblo ha vivido desde 1911 en su más pura cotidianidad. Fueron actividades que reflejaron lo que San Carlos ha sido y fueron espejo en el que los sancarleños nos miramos.

Junto a este aspecto de identidad hay otro de índole económico y no menos importante: las actividades de más participación fueron gratuitas. Por el contrario, los dos conciertos ofrecidos en el Carlos Ugalde, fueron de pago, y mediante una cuota nada despreciable, de hecho, lo normal en conciertos internacionales. No cualquier familia podía darse el lujo de ir a disfrutar de esos eventos pues habría de desembolsar miles de colones, mucho más necesarios en otros asuntos.

Resulta irónico que justo a estos eventos fue a los que más publicidad se les dio. Vimos anuncios de los conciertos en prensa escrita y en televisión nacional. Por ello, suponemos que la cantidad de dinero destinada a la divulgación no fue poca. Mientras tanto, actividades más populares como el Festival de Bandas y el concierto de Camerata San Carlos, también musicales, y la primera de ellas realizada en el Estadio Municipal, apenas y fueron anunciados por los medios tradicionales, situación que -por dicha- incidió poco en la participación de la gente en los mismos.

En síntesis, la gente eligió por actividades más coherentes con la celebración y que fueran de carácter gratuito. ¿Por qué pagar para festejar el Centenario? Esta situación debe llamar al análisis de parte de los organizadores sobre el tipo de actividades adecuadas para la celebración y ver formas idóneas de hacia donde dirigir -e invertir- los recursos que son de todos.

Poniendo las cosas en la balanza: las bandas, las carretas de bueyes, la Camerata San Carlos, las fotos antiguas y los tamales pudieron más que los artistas internacionales. Eso es una buena señal.