Camino del San Juan: un primer paso hacia el desarrollo

Un nuevo polvorín binacional se ha sucitado respecto al tema del Río San Juan, esta vez debido a la construcción de un camino en la ribera sur que une comunidades de los cantones de Los Chiles con Sarapiquí en una ruta paralela al río.

Un camino necesario

Desde nuestra óptica, el camino es una construcción necesaria para el desarrollo de comunidades fronterizas, que el día de hoy muestran un rezago evidente ante la falta de infraestructura comunal básica. Hay que decirlo con puntos y comas: ha habido una desatención sistemática del Estado para con las comunidades por donde pasa esta ruta. gobierno tras gobierno, pueblos como Boca San Carlos, Cureña y Delta Costa Rica han sufrido en carne propia la amargura del abandono. Esta construcción muestra un esfuerzo inicial -y esperamos no sea el único- para acabar con ello.

La apertura del camino impulsará el transporte en esta parte de la frontera. Históricamente, cualquier traslado o se hacía por el río, o por caballo a través de viejas trochas. En el mejor de los casos, en vehículo mediante largos trayectos utilizando salidas hacia el sur: Santa Rosa, Pital o Puerto Viejo, entre otras, para buscar luego ingresar a otras maltrechas rutas con acceso solo en época seca. Ir de Medio Queso a Tiricias, por ejemplo, será ahora mucho más sencillo y rápido.

El fin del engaño

Costa Rica no ha querido adueñarse del Río San Juan. Ni ahora, ni con el tema Calero, ni antes de eso. La navegación por el San Juan era necesaria para unir las comunidades que ahora se benefician del camino. El río era la mejor vía para el transporte y cualquier negativa a usarlo era una negativa al derecho soberano de trasladarse de un sitio a otro.

El lema “El San Juan es Nica” resulta obvio y denota una campaña auto-impuesta desde Nicaragua para engañar a los hermanos nicaragüenses, haciéndoles creer que Costa Rica desea adueñarse del río. La construcción del camino es una señal clara de que aquel lema ya no servirá para más engaños. No queremos el río, no queremos conflicto, queremos transportarnos sin problemas ni condiciones.

Con esta ruta en funcionamiento, los estudiantes de Cureña podrán viajar al colegio de Boca San Carlos sin necesidad de pasar todos los días por el puesto militar nicaragüense a reportar su navegación, como era el caso hasta hace poco. Vecinos de todos estos pueblos, navegando en sus humildes pangas con productos para comerciar en otras comunidades, eran detenidos por militares nicaragüenses cual si fuesen delincuentes. Tenían que decir de dónde venían, para dónde iban, qué llevaban, a qué hora regresaban, y más preguntas de control; todo en un momento de tensión binacional y en el que cualquier hecho podía agudizar el contexto. Algunos, con tal de no tener problemas, ofrecían algunos de sus productos a los militares, casi como un peaje solapado. Eso, por dicha, se acabó.

El camino como beneficio público

Hay un beneficio público y general con la apertura del camino. Los productores podrán más fácilmente sacar sus productos para comerciar. Los estudiantes podrán ir a los centros educativos por vía terrestre y ya se acabará el miedo de pasar junto a militares armados. Esperamos que haya emprendimientos para empresas de transporte y servicios de alimentación. Hay ahora mejores condiciones para dinamizar las economías locales y eso siempre es buena noticia en un sitio históricamente deprimido.

Por años se ha querido comunicar Los Chiles con Medio Queso y unir las dos partes en que se divide Boca San Carlos. Este camino facilitará eso, y aunque para los que vivamos en la ciudad suena un poco romántico, para los vecinos de dichos lugares será un sueño vuelto realidad. Así como éstos, más casos de comunidades separadas por ríos y quebradas y en donde un puente y un camino eran quimeras, ahora estarán interconectados.

Con el camino construído, faltan otras cosas importantes para garantizar que las comunidades forjarán su desarrollo: electricidad, acueductos, puestos de salud, centros educativos y telefonía. Sabemos que Coopelesca y el ICE han avanzado mucho y que están cerca de lograr el 100% de electrificación en la zona. Respecto a los acueductos sabemos que es el reto mayor y clave para el progreso comunal pero la Región Norte cuenta con una considerable cantidad de organizaciones que podrían apoyar la creación y gestión de ASADAS en las comunidades fronterizas. Por su parte, el Ministerio de Salud debe trabajar en mejorar los puestos de salud existentes y el MEP invertir más en las escuelas y colegios de la zona. En telefonía aún falta por mejorar la señal celular en la zona fronteriza de San Carlos y Sarapiquí.

El camino como primer paso para la organización comunal

El principal motor de cualquier mejora en los pueblos es la organización comunal: sin organización no es posible el desarrollo. En zonas como la del proyecto, transitar de un sitio a otro entre pueblo y pueblo, o incluso entre casa y casa en una misma comunidad, resulta toda una odisea cuando solo hay caminos intransitables y se dificulta mucho la interacción entre ciudadanos. Mejorar esa forma de comunicarse de un lugar a otro, facilita las condiciones para que los vecinos puedan reunirse. El camino viene a ser un primer empujón para apoyar a las personas a que se reúnan y, entorno a objetivos y problemas comunes, formen asociaciones y comités. El camino facilita la posibilidad de encontrarse, de interactuar.

Calidad del camino y mitigación de impactos 

Lo ideal sería contar con una ruta asfaltada y poder llamarla “carretera“, sin embargo, la disponibilidad limitada de recursos y el contexto de creación de esta obra, condicionan que la vía sea de lastre y no de asfalto. Si bien no es lo deseable, es un gran avance. En ese contexto es comprensible que la ruta quede de lastre. Eso sí, las comunidades deben velar por el mantenimiento adecuado del camino y coordinar con las autoridades para ello y así asegurar que este esfuerzo no sea solo una solución provisional.

Sobre el ambiente es importante pensar en la mitigación. Aún tratándose de una verdadera obra de interés público y conveniencia nacional y, que todos los vecinos sin excepción, disfrutarán de los beneficios de la obra, es imprescindible en términos de sostenibilidad de la misma, la ejecución de medidas que mitiguen el impacto de su construcción. Debemos pensar no solamente en recuperar el daño producido al medio ambiente, sino también al impacto sobre el paisaje. Es importante ser conscientes del amplio valor natural del sitio, pero además, de mantener intacto el potencial turístico que representa la zona.

En síntesis, la construcción del camino paralelo al Río San Juan es beneficiosa. Traslado de personas y bienes en forma más rápida y directa, y de paso, sin usar el río, causa de muchos conflictos con Nicaragua. Dinamización de economías locales, la generación de mejores condiciones para desarrollar otras áreas vitales como agua, salud, electrificación y educación, así como la primera piedra para construir el edificio más importante de todos, el de la organización comunal. ¡Enhorabuena que exista este camino!