¿Y usted qué ha hecho por el país?

El lunes anterior (06/01/2014) en un debate televisivo en Telenoticias, el candidato Johnny Araya les preguntó a Jose María Villalta y Otto Guevara sobre su aporte al bienestar nacional: “¿Qué han hecho ustedes por el país?”. Villalta hizo alusión a su papel como diputado, a la redacción y aprobación de varios proyectos de ley así como a su papel de control político y participación en distintas luchas sociales. Guevara por su parte, afirmó que ha aportado al país mediante sus actividades empresariales y su preparación académica para ser presidente del país.

Sin más tiempo para fortalecer el argumento, Araya les lanzó un “ustedes solo hablan y poco hacen” – palabras más palabras menos. Acto seguido habló de su labor de más de 20 años como alcalde de San José y ya antes había mencionado las grandes conquistas sociales -incluso las que se lograron en el gobierno de Calderón Guardia- como dando a entender que ese mismo espíritu es que lo orienta a él y su eventual administración, no sin antes negar cualquier vínculo con el gobierno actual y con su desastrosa gestión.

Para Araya, si usted no ha tiene cargos de autoridad y no construye por lo menos una acera no ha hecho nada a favor del país. Y no es al primer político liberacionista al que se le escucha tal afirmación, como si solo estando al frente de una dependencia del gobierno y con presupuesto en mano, se pudiera pertenecer al selecto club de los hacedores de las cosas buenas.

Preocupa esta lógica pues además de torpe, es totalmente excluyente del aporte -por mínimo que sea- de cada ciudadano de este país. ¿Dónde quedan los líderes comunales, los recolectores de basura, las enfermeras, los empresarios, los trabajadores de a pie? ¿Por qué invisibiliza la acción de cooperativas, ONG, PyMES asociaciones de desarrollo, grupos de jóvenes, religiosos, ambientalistas y otros? Menos rara se está volviendo esa costumbre de los políticos del oficialismo de apropiarse además, de logros en los que poco han aportado, y a los que luego llegan con la tijera a las inauguraciones a entregar las obras que otros construyeron.

El aporte al bienestar no pasa solo por los cargos de poder y la construcción de obra que además se hace con recursos de todos. Cada vecino, cada organización, cada estudiante, en cualquier labor digna, en cualquier trabajo honesto, en cualquier obra social, generan valor para el país porque dichas acciones benefician a alguien. Esa visión de que solo el político, solo el que logra el poder y solo que construye algo puede aportar al país, debe llamarnos a la razón para que de una buena vez le hagamos ver a esos personajes como Araya que están muy equivocados. Políticos como este, que llevan años y años en el poder y manejando mucho dinero público, ven a los ciudadanos como meros espectadores y receptores de lo que solo los políticos puedan lograr, pero más preocupante, reducen el aporte ciudadano al acto del sufragio, como si esta fuera su única acción útil para el país.